Conforme a una sentencia del Tribunal Supremo y al Convenio de Berna, las creaciones científicas no son objeto de propiedad intelectual, por razón de su contenido, ni de la formación o experiencia de quienes las realizan o de los esfuerzos de quienes las financian, sino sólo por la forma literaria o artística de su expresión.

OBRAS CIENTIFICAS

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