Las obras huérfanas cuentan ya con su propia regulación

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El 27 de mayo de 2016 el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto, que desarrolla el artículo 37 Bis de la ley 1/1996 de 12 de Abril de la Propiedad Intelectual. Es decir, lo que se hace con este Real Decreto es desarrollar de manera más detallada el régimen jurídico de las obras huérfanas.

Se debe partir de la idea de ¿qué es una obra huérfana? Se trata de aquella cuyos titulares de derechos de propiedad intelectual no están identificados, o de estarlo, no están localizados a pesar de haberse llevado a cabo una búsqueda diligente previa. El 27 de mayo de 2016 el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto, a propuesta de Iñigo Méndez de Vigo, que desarrolla el artículo 37 Bis de la ley 1/1996 de 12 de Abril de la Propiedad Intelectual. Es decir

La condición de obra huérfana la pueden adquirir:

  1. Obras cinematográficas o audiovisuales, fonogramas y obras publicadas en forma de libros, periódicos, revistas u otro material impreso que figuren en las colecciones de centros educativos, museos, bibliotecas y hemerotecas accesibles al público, así como de archivos, fonotecas y filmotecas.
  2. Obras cinematográficas o audiovisuales y fonogramas producidos por organismos públicos de radiodifusión hasta el 31 de diciembre de 2002 inclusive, y que figuren en sus archivos.
  3. Las obras y prestaciones protegidas que estén insertadas o incorporadas en las obras citadas en el presente apartado o formen parte integral de éstas, (incluyéndose las fotografías o ilustraciones que formen parte de un libro, periódico o revista) salvo que los titulares de sus derechos estén identificados o localizados, en cuyo caso será necesaria su autorización para su reproducción y puesta a disposición del público.

Las aportaciones más importantes que se llevan a cabo en el Real Decreto son que introduce el procedimiento por el cual se adquiere la condición de obra huérfana, también por el cual se pone fin a dicha condición y el abono de la compensación por el uso de la obra.

Lo que desarrolla el Real Decreto es que una obra se cataloga como huérfana cuando se concluya la búsqueda diligente de los titulares llevada a cabo por la entidad beneficiaria correspondiente sin que dichos titulares hayan sido identificados o no se hayan podido localizar.

El objetivo de la búsqueda diligente debe ser identificar al titular o titulares  de la obra y la localización de ellos. Esta búsqueda debe ser realizada con buena fe por parte de las entidades beneficiarias.

En cuanto al fin de la condición de obra huérfana, puede ser en cualquier momento y se da cuando los titulares de derechos de propiedad intelectual de una obra solicite ante la Autoridad nacional competente que dicha obra deje de tener esa condición, y se dará comunicación inmediata a la entidad beneficiaria la cual deberá comunicárselo a su vez a la base de datos de obras huérfanas.

Estas entidades beneficiarias deberán dar una compensación equitativa a los titulares de derechos cuando se haya puesto fin a la condición de obra huérfana y los titulares lo hayan solicitado. Dicha cuantía se determinará mediante un acuerdo.

En España, es la primera vez que se regulan los derechos de uso de las obras huérfanas al completar y finalizar la transposición de la Directiva 2012/28/UE de la Unión Europea.

Fuentes: imagen

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